Más que sombreros, maracas y burros

Más que sombreros, maracas y burros

b0bf1edf37de924cb88972b0ccd08152Imagen de Behance

México es más que sombreros, maracas y burros. Ante nuestros ojos de mexicanos es obvio, pero ante el mundo entero no.

Llevo más de un año viviendo fuera de México y me he dado cuenta que, aunque no todos siguen percibiendo a México como un país dónde todos usamos burros, sombreros y bailamos con maracas, definitivamente hay una imagen muy poco realista de lo que es nuestro país.

 

Pero bueno, ¿qué es realista? Incluso siendo mexicano, cada quien tiene una visión y experiencia muy diferente. Para algunos, México significa trabajar en el “mundo empresarial”, ir a gimnasios, manejar coches último modelo e ir a fiestas todos los fines de semana; para otros, menos afortunados económicamente hablando pero tal vez más afortunados espiritualmente hablando, tal vez sí, la realidad de México es transportarse en burro.

 

Pero, ¿qué queremos proyectarle al mundo? ¿Acaso nos importa lo que el mundo piense de nosotros? ¿Somos acaso esa sociedad mediocre de la que todo mundo habla (especialmente durante o después de cada versión de los Juegos Olímpicos o del Mundial de Fútbol)? De hecho, ¿somos mediocres? o ¿esa mediocridad que supestamente caracteriza al mexicano es sólo una conveniente creación de los medios masivos y de nuestros “superiores” para hacernos sentir mediocres (y así convertirnos en mediocres) para que no podamos prosperar como sociedad?

 

Una de las cosas que he aprendido viviendo fuera de México, es que de hecho, los extranjeros consideran a los mexicanos personas sumamente trabajadoras, que dedican muchísimas a trabajar a cambio de muy poco dinero. ¿Por qué no podemos vernos a nosotros mismos como una sociedad trabajadora y exitosa? A veces sólo necesitamos empezar a creer que somos algo para empezar a proyectarlo.
¿Crees que eres mediocre? Entonces empiezas a actuar como un mediocre y a decirle al mundo que tan mediocre eres. ¿Crees que eres exitoso y vives en un país hermoso? Entonces deja de proyectar lo que no eres. De esa manera dejaremos de ser, a ojos del mundo entero un país gobernado por la inseguridad, el narcotráfico y la corrupción. Si no creemos que las cosas pueden cambiar, jamás cambiarán. Primero debe cambiar la mentalidad. Lo demás viene solo.

Fin.

Ale Bravo

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Tepoztlán, Tierra de Misticismo es el
primer libro de El Ombligo de la Luna

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